jueves, 29 de diciembre de 2011

El comienzo del primer final. Una historia que nunca fue real.

 Ella. Al fin había logrado tomar valor y terminar con su estupidez de dejar las cosas tiradas.
 Ella lo citó sin siquiera preguntarle.
- El martes a las 4:30 en la plaza- se desconectó, no le dio tiempo a nada.
 Dándole vueltas en su cabeza a la conversación, la mejor manera de explicarle las cosas, el dolor era inevitable.
 El, que es esto? estaba feliz porque al fin iba a poder verla, pero todo esto le daba mala espina, en el fondo el sabía lo que iba a pasar.
 Ella, martes, 4:00 en la plaza, esperando que los minutos pasasen lo más lijeros posibles, lo menos filosos.
 El, 3:45 saliendo de su casa, emocionado, con miedo, con el pecho cerrado, con el aire comprimido, rogando, pero con la cara bien alta.
 Ella, 4:30, recorriendo las esquinas de la plaza, el no llegaba, era demasiado raro, siempre fue puntual, es más, llegaba 10 minutos antes.
 El, caminaba hacia sus espaldas, con un miedo frenándole la lengua, impidiendo que avansase.
 Ella se da vuelta, lo ve, ahí parado, y el esboza una pequeña sonrisa, entonces ella se hecha a correr y le planta un abrazo al que el responde tardío.
 Ella se desprende, y lo saluda con un beso en la mejilla antes de que el pueda reaccionar.
 A- que hacemos? quieres caminar? quieres que nos sentemos?
 E- no se, como vos quieras- sonríe
 Está extrañado, sabe con quien está, sabe como es ella, pero tal vez eso que él dude se esté volviendo realidad.
 A- mmh, preferiría sentarnos, si no te molesta.
 E- está bien, perfecto.
 Buscan un lugar para sentarse, están los dos como alejados, más bien ella está congelando el momento, para evitar cualquier palabra que le impida continuar.
 A- te parece acá?
 El se sienta y la mira, ella se le sienta en frente.
 E- tengo un regalo para vos- lo esta sacando y le sonríe.
 A- antes quiero hablar con vos, tengo que decirte algo, y después, si quieres, me lo das- dice con ese embrollo de entrañas que le entra a uno cuando quiere decir algo pero algo que no comprende se lo impide, y además de la lengua, se le anudan las tripas.
Ella, ya estoy acá, ya empecé a hablar, terminemos lo que empecé.
 A- hace casi más de dos años que nos conocemos-
No es pregunta, no le deja hablar, ella habla con ese tono de las personas que no quieren ser interrumpidas, con ese tono que deja notar como a uno le cuesta sacar las palabras que se aferran a la garganta, con el tono del que implora silencio.
 A- Desde el momento en que te vi me gustaste, pensaba todos los días en como hablar con vos, en acercarme, pensaba en vos, en encontrarnos de una forma casual, pensaba en ese abrazo que nos dimos la primera vez simulando que queríamos darnos espuma, pero se que los dos solo buscábamos un abrazo, sonreía todo el tiempo, por vos, soñaba las noches con vos, y despertaba con una sonrisa en la cara, todo el día llevaba dentro las famosas mariposas, esas que dicen que entran sin permiso y te empiezan a revolotear por dentro, cosquilleando con tu recuerdo. Tuve muchas idas y vueltas, me alejaba luego volvía. Y llegó el día, el famoso día, ese que soñamos los dos, de infinitas posibilidades, ese que esperábamos con ansias, ese que nos desvelaba, ese que se nos aparecía de bajo de la luna, en un chaparrón empapados, agarrados de la mano dando vueltas por el parque. El día que nos besamos.- respiró profundo, no podía continuar, pero no era excusa, así que solo largo las palabras como quien tira al mar una piedra envuelta en un papel escrito con sus peores momentos, con sus miedos, esperando que se undan y se alejen.- Cuando nos besamos no sentí nada de eso, ni las mariposas de la panza, ni que se haya parado el mundo, ni que haya tocado las estrellas con los dedos, no sentí nada.
 Las lágrimas empezaron a brotar de sus lagrimales, agachó la cabeza y esperó a que algo sucediera, o esperaba por lo menos recuperar el aliento para poder decir algo, algo que alejara aquel peligro inminente del dolor acechando, aunque fuera demasiado tarde...


 Luego continuaré esto, que no es la realidad, solo una parte de ella. Lo terminaré cuando ocurra, cuando sepa el final.
 Al escribir, me sujestionó más, al leer los blogs y tantas cosas de amor, eso me deprime más aún, pero en cierto modo me alegra, y leyendo esto el peso se aliviana. O lo tomo de una manera o lo tomo de otra, no voy a andar partida a la mitad.
 Si algo aprendí este 2011 es que lo peor que uno puede hacer es tomarse las cosas para mal, que no es la opción correcta, que no importa nada porque uno si quiere puede levantarse y sonreír, y seguir adelante.
 Un dicho que es de gran ayuda.
 Si tiene solución  no te preocupes. Si no tiene solución no te preocupes.

 Las cosas digo yo, por algo son, y lo que tenga que ser con esta historia será.
 Porque no puedo pretender nada, es así, y ya que comencé con el final de lo que me carcome, me siento mucho mejor.
 Que tengan una hermosa despedida y un hermoso recuerdo del 2011, que empiecen y tengan un mejor 2012.

2 comentarios:

Bah dijo...

Me encanta tu multillinguismo, yo también soy medio así porque viví en muchos lugares, pero no hablo todo mezclado como tú(? hahaah. Cada idioma a su lado¬¬, :P, vos haces una fusión digna de un nuevo idioma. UN beso, que hayas empezado bien el año..espero,adioces

PD:Ya aparezco como seguidor wwii

Miranda =) dijo...

Jajaja, gracias! :p es que se me mezclan sin darme cuenta!